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 Terminología y abreviaturas usadas

 IGCAVEDLA

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ADJ     En la mayoría de los casos que llevan esta mención (en la línea de OBSERVACIONES del "resultado de una búsqueda" en el Conjugador), se da la circunstancia de que tales adjetivos fueron antiguamente un participio de pasado, irregular o regular. Hoy se usan siempre como adjetivo (aunque en algún raro caso, incluso como nombre común) y, como tales adjetivos, admiten el género femenino y el número plural, razón por la cual no se deben formar con ellos los tiempos compuestos. Esta es función propia y específica de los participios, los cuales no admiten más que un sólo género y número (masculino y singular), y van siempre precedidos del verbo auxiliar "haber". En la llamada voz pasiva, sin embargo, el género y número de los participios puede ser, además, femenino y plural.

alográfico     Llamamos alográficos a los verbos de uso dialectal, vulgar, jergal, etc., que contienen alógráfos, es decir, realizaciones gráficas con formas equivalentes a las españolas, pero ajenas a las normas ortográficas y prosódicas de nuestra lengua. Tal sucede con los verbos alográficos altoaragoneses que contienen los fonemas "pll" o "bll", como en "pllorar"; o con las grafías de verbos del judeoespañol y aragoneses en los que se escribe "ze" por "ce" o "se"; y "zi" por "ci" o "si"; o los verbos que contienen los dígrafos "-ly-", "-ny-", etc.

      Los verbos alográficos marcados en el "IGCAVEDLA", son:

  • Verbos alográficos eleyeístas. Contienen el dígrafo -ly-, en lugar de -ll- o -li-; como "calyentar", "desmeolyar", etc. Pertenecen todos a las hablas judeoespañolas.
  • Verbos alográficos eneyeístas. Contienen el dígrafo -ny-, en lugar de -ñ- o -ni-; como "arropenyar", arranyar", etc. Pertenecen al habla de ciertas zonas asturianas y aragonesas, así como a algún dialecto judeoespañol y al lunfardo.
  • Verbos alográficos elleístas. Contienen los grupos -bll-, -cll-, -fll- y -pll-; como "habllar", "cllucar", desunfllar", "aplletar", etc. Pertenecen, casi exclusivamente, a las hablas aragonesas.
  • Verbos alográficos eneístas. Contienen los dígrafos -nb- o -np-, en lugar de -mb- o -mp-; como "sanblasear", "enpedregar", etc.
  • Verbos alográficos equisistas. Contienen la letra -x-, pronunciada como en el castellano antiguo, o a la actual manera aragonesa, asturiano-leonesa o judeoespañola, emitiendo un sonido prepalatal fricativo sordo, parecido al del anglicismo "show"; como en "abaixar", "coxicar", etc.
  • Verbos alográficos shetistas. Contienen el dígrafo -sh- pronunciado, como en el caso anterior, emitiendo un sonido prepalatal fricativo sordo, parecido al del anglicismo "show". Se encuentran, sobre todo, en voces del lunfardo; como "shacar", "shotear", "shimpiar", etc.
  • Verbos alográficos zetistas. Contienen los dígrafos -ze- o -zi-, en lugar de -ce- o -ci-; como en "hozear", "marziar", etc. A algunos verbos, en los que coinciden dos de los zetismos anteriores, ya sean estos iguales o distintos, les hemos llamado verbos de zetismo doble; como ocurre en "zinzir", etc.
  • Verbos alográficos bizetistas. Contienen el dígrafo -zz-; como "cazzuyar", "razziar", etc. La mayoría pertenecen a hablas del judeoespañol.
      Algunos extranjerismos con ciertas letras dobles, como las -gg- de "aggiornarse", que también se podrían incluir entre los verbos alográficos, se han calificado, no obstante, como barbarismos.

ant. o ants.     Verbos y formas antiguas. No se puede dar la conjugación de verbos que han desaparecido del habla y de la escritura hace siglos; como fazer, recognoscer, uviar, etc. Sin embargo, algunos de ellos se siguen usando en hablas dialectales, pero no son propios del español estándar.
      En caso de que se desee remedar el habla antigua, se podrán utilizar cualesquiera formas verbales, más o menos coincidentes con las que antaño se usaron, aunque no necesitarán estar sujetas a ningún paradigma de conjugación de los actuales. Esto se aplica también a los verbos "desusados".

aparadigmáticos     Verbos aparadigmáticos son los que carecen de paradigma (o modelo) de conjugación en nuestra lengua. El fenómeno se da en algunos verbos del área asturiano-leonesa, como los terminados en "-quer" y "-guer", así como en algunos verbos de las hablas aragonesas y judeoespañolas. También se da en algunos rusticismos de la literatura costumbrista, gauchesca, etc.

biconjugables     Estos verbos se denominan, más propiamente, verbos "biflexionables". Véanse a continuación.

biflexionables     Llamamos biflexionables a los verbos que, en función de la etimología de donde provengan, se flexionan o conjugan según uno u otro paradigma o modelo. Son, por tanto, verbos variétimos. Tal es el caso, por ejemplo, del verbo "aforar", que se flexiona como "contar" si procede de "fuero", privilegio; y se flexiona como "amar" si procede de "aforo", determinación de medida o cantidad. A estos verbos también se les puede llamar, aunque más impropiamente, "biconjugables".
      A veces, según sea la costumbre de una determinada zona lingüística, comarca, lugar, etc., algún verbo puede apartarse del modelo general de flexión y tomar otra distinta. En estos casos, el "IGCAVEDLA" prefiere siempre la flexión que figura en primer lugar, de las dos que se dan como respuesta al consultar la Base de Datos. Lo mismo sucede con los verbos de conjugación vacilante, tales como "expatriar, templar, etc. Véase, al final de esta página, el apartado " / " (Barra inclinada).
      Los verbos variétimos que toman un único modelo de flexión, se clasifican entre los verbos monoflexionables. Todos los verbos monoflexionables, sin especificación de tildación alguna, se entiende que son, a su vez, "monotildables".
      No existen verbos *triflexionables, aunque procedan de tres o más etimologías distintas.

bitildables     Se denominan bitildables los verbos que, en función de la etimología de donde provengan, o del uso habitual en determinados lugares, se tildan según uno u otro paradigma de tildación diferente. Tal es el caso, por ejemplo, del verbo "rodiar" que, en el caso de que se refiera al metal "rodio", se tilda como "cambiar". Pero tratándose del verbo vulgar o dialectal "rodiar", que equivale a "rodear", en muchas zonas hispanohablantes, de España y de América, se tilda como "enviar". O así se debieran escribir sus acentos cuando se trata de reproducir el habla dialectal de tales zonas.
      Obsérvese que los verbos del anterior ejemplo, a pesar de ser bitildables son monoflexionables, pues ambos siguen el paradigma flexivo de "amar".
      También existen muchos verbos bitildables, así considerados no en función de su etimología, sino de la zona geográfica donde se usen, como se ha dicho anteriormente. Ello sucede con muchos americanismos que son, a la vez, dialectalismos de España; como "taloniar", "trastiar", etc. Algunos de estos verbos, usados en Argentina, Colombia, Méjico, Aragón o Segovia, por ejemplo, se pueden tildar como "cambiar" o como "enviar", según la costumbre de acentuación en la respectiva zona.
      No existen verbos *tritildables, aunque procedan de tres o más etimologías distintas.

cacofónicos     Se llaman cacofónicos aquellos verbos en cuyas formas se produce cacofonía o disonancia acústica al pronunciarlas.
      Los verbos cacofónicos marcados en el "IGCAVEDLA", son:
  • Verbos cacofónicos aduales. Se produce esta cacofonía a causa de existir, en alguna de las formas verbales, dos aes seguidas; o dos sonidos de "a" seguidos, con hache intercalada, como sucede en el poco usado "desavahar". El fenómeno se da, sobre todo, en verbos de uso rústico (como "enfaar", por "enfadar") y en otros del dialecto "hakitía", o judeoespañol de Marruecos, etc.

  • Verbos cacofónicos chefonales. Son los terminados en -chiar y -chir, que tienen los grupos cacofónicos chia, chiar, chie, chié, chien y chio; como cuchichiar, cayaschir, quirquinchiar, henchir, (este último, con las formas hinchiera, hinchiendo, etc.), y algunos otros.

  • Verbos cacofónicos ellefonales. Esta cacofonía ocurre en los verbos terminados en -lliar; como escobilliar, horquilliar, etc.

  • Verbos cacofónicos eñefonales. Son los que tienen, en alguna de sus formas, las sílabas ñia o ñie; como añialar, añieblar, etc. También son cacofónicos eñeantes los terminados en -ñiar; como caluñiar, chuñiar, etc.

  • Verbos cacofónicos hiaticales. En verbos de uso vulgar o regional, como los terminados en -aiar, y en otros de menor uso, como "labiear", "moviear", etc., se produce esta cacofonía al concurrir algún hiato, generalmente en la desinencia, acompañado de un diptongo o de una vocal.
           En muy pocos casos, se produce cacofonía al existir más de un hiato en alguna forma verbal. Un caso extremo es el del verbo alográfico "zauuear", usado en el dialecto "hakitía", o judeoespañol de Marruecos.

  • Verbos cacofónicos oduales. Se produce esta cacofonía a causa de existir dos oes seguidas en alguna de sus formas. Se observa este fenómeno, sobre todo, en la primera persona del presente de indicativo de los verbos terminados en -oar y -oer; como "loar", "roer", etc.

  • Verbos cacofónicos yefonales. Son los terminados en -yiar o en -aiyar, muchas veces imitando hablas vulgares; como ocurre en amariyiar, manyiar, saraiyar, etc.

conjugabilidad     Llamamos así a la facultad, generalmente atribuible a los infinitivos, de poder desarrollar formas verbales, (todas las posibles, o sólo parte de ellas), acordes con algún paradigma flexivo y sujetas a las normas prosódicas, ortográficas y de uso de la lengua.
      Por quedar fuera de ellas, el "IGCAVEDLA" prescinde de señalar conjugación para los verbos antiguos o desusados, los barbarismos, los mal formados o mal grafiados, los de existencia supuesta o no documentados, etc. También se excluyen de nuestro sistema de conjugación los verbos aparadigmáticos y los alográficos.

defectividad     Es la característica de los verbos que carecen de determinadas personas, tiempos o formas. Tal carencia puede ser debida a causas fonéticas, históricas, de uso o costumbre, etc. En el "IGCAVEDLA" distinguimos los tipos de verbos defectivos que a continuación se relacionan.
  • defectivos monomorfos.     Llamamos monomorfos a los verbos de los que sólo se acostumbra a usar una forma: la del infinitivo. Parece ser que sólo hay dos verbos monomorfos en nuestra lengua: adir y usucapir. Aunque este último bien se pudiera usar como ímorfo, conjugando todas las formas en las que la desinencia deba empezar por -i-.
  • defectivos bimorfos.     Son defectivos bimorfos los verbos de los que sólo se suelen usar dos formas: el infinitivo, para las entradas léxicas en los diccionarios, y otra forma más. Es el caso del verbo raspahilar, cuya segunda forma usada es el gerundio, "raspahilando".
  • defectivos trimorfos.     Llamamos trimorfos a los escasos verbos de los que sólo se acostumbran a usar tres formas: la del infinitivo, como entrada en los diccionarios, más otras dos. Es el caso del verbo abar / abarse, (con sus distintas variantes gráficas) del que, además del infinitivo, sólo se usan las segundas personas (singular y plural) del imperativo: "¡ábate!, ¡abaos!"
  • defectivos oligomorfos.     Sólo se acostumbran a usar algunas formas de estos verbos; como es el caso del verbo soler.
  • defectivos eímorfos.     Se llaman eímorfos (es decir, formables en "e" o en "i"), los verbos que, como garrir, sólo admiten que sus desinencias comiencen por -e- o por -i-. Estos verbos rechazan las desinencias que empiezan por -a- o por -o-.
  • defectivos ímorfos.     Se llaman ímorfos (es decir, formables en "-i-"), los verbos que, como abolir, sólo admiten las desinencias que comienzan por -i-. Estos verbos rechazan las desinencias en -a-, en -e- o en -o-.
          Los verbos ímorfos terminados en -aír (como embaír), tampoco admiten sustituir la -i- de la
    desinencia por -y-.
          Es licencia literaria de algún escritor de relieve, haber hecho en -e- la desinencia de verbos ímorfos, como se han dado casos en los verbos abolir, desvaír ("abole", "desvae"), etc.
  • defectivos emorfos.     Se llaman emorfos (es decir, formables en "e"), los escasísimos verbos que, como el italianismo piacher, de uso coloquial o festivo, sólo admiten que sus desinencias comiencen por -e-. Estos verbos rechazan las desinencias que empiezan por -a-, por -i- o por -o-.
  • defectivos natúreos acepcionales.     Son verbos natúreos los que expresan fenómenos de la naturaleza y son usados en su sentido recto (es decir, no figurado). Usados en sentido recto sólo admiten la tercera persona del singular y carecen de sujeto expreso; como "nevar", "llover", "relampaguear", etc. Esta calificación de natúreos, sencilla en su formación pero rotundamente apropiada y expresiva, es además unívoca para todos los tradicionalmente llamados verbos "impersonales" por unos, "unipersonales" por otros, o "terciopersonales" por la mayoría. Estas designaciones, que van ligadas a un "concepto gramatical" en vez de al "contenido semántico" de la propia voz, tras siglos de enseñanza gramatical todavía siguen sin obtener unanimidad en cuanto a su denominación.
           Serán natúreos acepcionales aquellos verbos considerados como tales solamente en alguna de sus acepciones, si tuvieran más de una; como sucede con amanecer, que significa "nacer el día" (acepción natúrea), pero también "llegar o estar en determinados lugar o situación cuando amanece" (acepción intransitiva).
  • defectivos natúreos monosémicos.     Al contrario de los verbos natúreos acepcionales, los natúreos monosémicos son aquellos que expresan únicamente un fenómeno de la naturaleza, sin que hayan en su definición otras acepciones figuradas. En las hablas regionales o dialectales, la mayoría de los verbos natúreos se pueden calificar como natúreos monosémicos, pues casi todos ellos suelen tener acepciones rectas, no figuradas.
          Un ejemplo característico de verbo defectivo natúreo monosémico, sería el de cellisquear, puesto que tal verbo no designa nunca otra cosa sino "caer agua y nieve muy menuda, impelidas con fuerza por el viento", como define el Diccionario académico.
  • defectivos terciopersonales.     Pertenecen a esta categoría de verbos aquellos de los que sólo se suelen usar dos o tres de sus formas no personales, ademas de las terceras personas de todos o de sólo alguno de sus tiempos. Carecen también de imperativo, salvo en usos figurados o poéticos.
           Por las razones aducidas más arriba, (véase el epígrafe de verbos natúreos acepcionales), en el "IGCAVEDLA" se ha preferido no incluir los verbos natúreos en la categoría de los terciopersonales. Estos últimos, para el "IGCAVEDLA" nunca se referirán a fenómenos de la Naturaleza, y podrán llevar sujeto expreso: como sucede con los verbos acaecer, atañer, competer, o el salmantino onecer, equivalente a "cundir" o "aprovechar"; etc., etc.
  • Llamamos omnimorfos a los verbos no defectivos, que son la inmensa mayoría, en los que se conjugan todas sus formas posibles.

desus.     Formas desusadas. Véase tambien el epígrafe "ant.", sobre los verbos antiguos.

eponímicos     Llamamos verbos eponímicos los formados a partir de un epónimo; tales como "appertizar", (de N. Appert, repostero francés); "haffkinizar", (de W. Haffkine, bacteriólogo ruso), etc.

externalidad     Esta característica la presentan los verbos que se pueden considerar como ajenos a nuestra lengua, ya sea porque se trate de neologismos que todavía no se han incorporado plenamente a ella, ya porque los buenos usos lingüísticos rechacen su utilización.
       Son externalidades del español o castellano, por ejemplo, ciertos préstamos científicos o tecnológicos calificables como anglicismos, galicismos, etc. Los verbos "externos" pueden también pertenecer a otras lenguas, como sucede con los calificados como catalanismos, latinismos, etc., o ser usados en ciertas hablas jergales, como el espanglés. Incluso pueden ser verbos de creación ocasional, carentes de significado, como es el caso de los verbos asémicos.
       También se pueden considerar verbos "externos" algunos de los que denominamos eponímicos; en especial los formados a partir de un epónimo extranjero, como los recogidos en el párrafo anterior. Otros eponímicos, sin embargo, están perfectamente incorporados a nuestra lengua, de forma que no sería del todo correcto calificarlos como externalidades de ella. Tal es el caso, p. ej., de los verbos eponímicos "linchar", "quijotear" e, incluso, "cantinflear", etc.

flexión verbal     En la conjugación verbal (o desarrollo de todas las formas posibles de un verbo), el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ) distingue dos tipos de paradigmas (o modelos) que se deben tener en cuenta para realizar la correcta conjugación y acentuación de un gran número de verbos. Tales tipos de paradigmas (o modelos) son los de FLEXIÓN y los de TILDACIÓN.
      Los modelos de FLEXIÓN indican los cambios vocálicos y consonánticos que toma cada forma verbal en ese modelo. Así, por ejemplo, "amar", "reír" y "sacar", son modelos de flexión. Los modelos de TILDACIÓN indican solamente la correcta acentuación aplicable al verbo que se desea conjugar; como, por ejemplo, "enviar" y "prohibir", que son modelos de tildación.
      Muchos verbos no tienen un modelo de TILDACIÓN propio, por lo que su acentuación es exactamente la misma que la de su correspondiente modelo de FLEXIÓN.

fonetismos     En la transcripción literaria, lexicográfica o diccionarística de algunos verbos, cuando se intenta reproducir formas de hablar dialectales, regionales, vulgares, etc., o cuando un verbo se ha consolidado como una variante fonética del español estándar, el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ), ha observado (y, en algunos casos, definido por primera vez,) los siguientes fonetismos:
  • Formas verbales ceceantes.     En las formas ceceantes se transcribe la pronunciación de la letra -s- como si se tratara de la -c- ante -e- o -i-, o de la -z-. Tal es el caso de los verbos "engatuzar", "mazcarar", "embrizcar", etc.
  • Formas verbales efeantes.     En las formas efeantes se transcribe la pronunciación de la letra -f-, en lugar de -h-. Tal es el caso de los verbos "folgazanear", "enfarinar", "desfollinar", etc.
  • Formas verbales eleantes.     En las formas eleantes se transcribe la pronunciación de la letra -l-, en lugar de otra letra, generalmente la -r-. Tal es el caso de los verbos "albolotar", "blincar", "clujir", etc.
  • Formas verbales elleantes.     En las formas elleantes se transcribe la pronunciación de la letra -ll-, en lugar de otra letra, generalmente la -y-. Tal es el caso de los verbos "alludar", "zabollar", "apollancar", etc.
  • Formas verbales erreantes.     En las formas erreantes se transcribe la pronunciación de la letra -r-, en lugar de otra letra, generalmente la -l-. Tal es el caso de los verbos "arquilar", "apermazar", "achafranar", etc.
  • Formas verbales geantes.     En las formas geantes se transcribe la pronunciación de la letra -g-, en lugar de otra letra, generalmente la -j-. Tal es el caso de los verbos "gimequear", "girpear", "gedar", etc.
  • Formas verbales iarantes.     Las formas iarantes se dan en los verbos terminados en -ear, donde se transcribe la pronunciación del grupo -ea-, como si se tratara del diptongo -ia-. Tal es el caso de los verbos "pasiar", "voltiar", "aletiar", etc.
  • Formas verbales jotantes.     En las formas jotantes se transcribe la pronunciación de la letra -j-, en lugar de otra letra; generalmente la -h-, pero también la -s- y aun otras. En el primero de los casos se encuentran los verbos "enjarinar", "jartar", "ajogar", etc. En el segundo caso, "dejabrochar", "ejnucar", "jubir", etc.
  • Formas verbales seseantes.     En las formas seseantes se transcribe la pronunciación de la letra -z-, o de la -c- ante -e- o -i-, como si se tratara de la letra -s-. Tal es el caso de los verbos "pelliscar", "floreser", "maldesir", etc.
  • Formas verbales yeantes.     En las formas yeantes se transcribe la pronunciación de la letra -y-, en lugar de otra letra; generalmente la -ll-. Tal es el caso de los verbos "chamuyar", "mauyar", "aturuyar", etc.

GER     Gerundio. Es posible que la correcta grafía de algunos gerundios se preste a confusión o error, en especial por parte de quienes no conozcan bien nuestra lengua. En el "IGCAVEDLA" se recogen, a título informativo, algunos de tales gerundios. En cualquier caso, su forma correcta se puede siempre deducir de su modelo de flexión.

Grupos de conjugaciones     Existen tres grandes grupos de conjugaciones, atendiendo a la última vocal de los infinitivos: los terminados en -AR, en -ER y en -IR. Muchas de las formas verbales están condicionadas, precisamente, por la pertenencia a uno de estos tres grandes grupos. La Gramática tradicional los denomina como de primera, segunda y tercera conjugación. El Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ) prefiere identificar así a estos grupos:

        arales (infinitivos terminados en -ar )
        erales (infinitivos terminados en -er )
        irales  (infinitivos terminados en -ir )

      Todavía se pueden distinguir dos subgrupos de verbos: uno de ellos, caracterizado por la acentuación de la última vocal de su infinitivo; y el otro, por ser verbos antiguos o desusados, excluidos de norma conjugatoria, que presentan una terminación tenida en cuenta sólo a efectos estadísticos y clasificatorios. Se trata de los verbos

        íricos (infinitivos terminados en -ír ), con -í- acentuada, y los
        yerales (infinitivos de la lengua antigua, terminados en -yr )

ludónimos     La ludonimidad es la característica que presentan los verbos ludónimos. Llamamos así a aquella clase de verbos neológicos, creación caprichosa de un autor determinado, formados jugando con las palabras (o con parte de ellas) y sus significados. El Instituto de Verbología Hispánica distingue las siguientes subclases en estos verbos:
  • Verbos ludónimos asémicos.     Verbos sin significado reconocible, o carente de él. No tienen parentesco con voces de nuestra lengua y no se encuentran definidos en los vocabularios; como es el caso de "miorpar", "aurivolar", etc.
  • Verbos ludónimos bisémicos.    Son aquellos en los que se han combinado o trabado dos voces, o partes reconocibles de ellas, formando una sola palabra. De ello resulta, a veces, un verbo de significado imposible o absurdo; como "requiempezar" (réquiem + empezar), "vocieructar" (vocear + eructar), etc. En ocasiones, estos verbos son de uso casi exclusivamente diccionarístico y el propio creador necesita dar una definición de ellos; definición que casi siempre será humorística, disparatada, etc.
  • Verbos ludónimos trisémicos.    Son aquellos en los que se han combinado o trabado tres voces, o partes reconocibles de ellas, formando una sola palabra. Un ejemplo de esta subclase es el verbo "cogimeditambular" (cogitar + meditar + ambular).
  • Verbos ludónimos tetrasémicos.    Son muy raros los verbos en cuya formación se han combinado o trabado hasta cuatro palabras, o partes reconocibles de ellas, formando una sola voz. Es el caso del extraño y forzado verbo "siglodelaslucear" (siglo + de + las + luces).
          No se han detectado verbos en cuya formación concurran más de cuatro elementos sémicos.
  • Verbos ludónimos homófonos.    Siempre refiriéndonos a verbos de creación artificial, pertenecerán a esta subclase aquellos verbos en los que se juega con grafías inusuales, o gramaticalmente incorrectas, para emular otros verbos de igual pronunciación, tengan o no igual significado. Es, por ejemplo, el caso de los verbos "bersifikar" y "bocalizar", así escritos por los propios autores, y cuya grafía se puede comprender sólo en el contexto del relato.
  • Verbos ludónimos onomatopeicos.    Llamamos así a los verbos neológicos con afijos que reproducen o evocan alguna onomatopeya. Por ejemplo, "musmusitar", "tatatabletear", "bisbisisear", "ululuar", etc.
  • Verbos ludónimos parófonos.    Los verbos neológicos de esta subclase se caracterizan por presentar una grafía que evoca, fonéticamente, otros verbos conocidos. Un ejemplo de ellos es "abdular", que recuerda a "adular".
  • Verbos ludónimos chapurrales.    Se llaman así aquellos verbos puestos en boca de personas que usan hablas chapurradas, defectuosas, cómicas, infantiles, etc., o de extranjeros que conocen o pronuncian mal nuestra lengua, etc. Ejemplos de esta subclase son los verbos "descolpar", por "disculpar"; "eusagerar" por "exagerar", etc.
  • Verbos ludónimos trabalinguales.    Usados en trabalenguas y juegos de palabras. Son difíciles de pronunciar con rapidez, sobre todo cuando se cruzan con otras voces de grafías o sílabas parecidas. No tienen otro uso más que el trabalingual. Es el caso de los verbos "zarracataplear", "engarabintintar", etc.
          Aunque alguno de estos verbos pueda pertenecer, también, a la subclase de los "asémicos", "bisémicos", etc., se entenderá que prevalece en ellos su carácter de trabalinguales.

monoflexionables     Reciben este nombre la inmensa mayoría de los verbos. Son los que sólo admiten un paradigma de flexión. Pero, más específicamente, esta denominación se aplica a aquellos verbos variétimos, es decir, procedentes de dos o más etimologías distintas y que, sin embargo, se flexionan de acuerdo con un mismo y único paradigma o modelo de flexión.
      Los verbos monoflexionables pueden mantener el carácter de tales y, no obstante, admitir dos tipos de tildación; como es el caso de los presentados bajo el epígrafe de bitildables.

paradigmas de flexión y de tildación     Distinguimos dos tipos de paradigmas en la conjugación y tildación de los verbos: Los paradigmas de carácter fundamental y los de carácter facultativo.
      Son paradigmas de carácter facultativo los paradigmas de tildación de los 9 verbos isoptongos, pues nada hay en la conjugación de los verbos "isoptongos" que los distinga de sus modelos de flexión correspondientes. Estos paradigmas de carácter ( y conocimiento ) facultativos se han puesto por dos razones: La primera, por tradición, pues las gramáticas han recogido, ya desde antiguo, los verbos terminados en "-iar" y "-uar", (los dos modelos típicos de verbos "isoptongos") advirtiendo que nunca se deshacen estos dos diptongos en la conjugación de todas sus respectivas formas. Y la segunda razón es para que sirvan de guía, en caso de duda, a la hora de escribir otros diptongos diferentes (-ai-, -ei-, etc.), que tampoco se deshacen en la conjugación.
      También será útil el conocimiento de los paradigmas facultativos si se tiene que operar con tratamientos informatizados de textos, lexematizadores, conjugadores automáticos u otras herramientas informáticas relacionadas con los verbos.
      Aparte de estos 9 paradigmas de los verbos "isoptongos", todos los demás paradigmas o modelos de flexión y de tildación, son de carácter ( y conocimiento ) fundamental.

PAC   Participio activo. Todos terminan en -nte. Antiguamente muchos era de uso culto. Hoy sólo son utilizados como adjetivo (pensante, naciente, hirviente, etc.), o como nombre común (vertiente, saliente, etc.).
PPI     Participio de pasado irregular, o participio pasivo irregular. Es el que se usa en la formación de los tiempos compuestos del verbo en cuestión. Hay muy pocos casos en los que se admita el participio de pasado regular o el irregular, indistintamente, en la formación de los tiempos compuestos. Tales son, p. ej. los casos de freír e imprimir.
PPR   Participio de pasado regular, o participio pasivo regular. Se usa en la formación de los tiempos compuestos del verbo en cuestión.

rúst.     Formas de uso rústico. Se admite la existencia de paradigma de flexión y tildación para algunos verbos de hablas rústicas o descuidadas; hablas profusamente reflejadas por multitud de autores en sus obras. Desde siempre, la literatura ha puesto en boca de personajes de baja extracción social, o de ínfima cultura, prácticamente cualquier forma conjugada de verbos como "icir" [decir], "leyer" [leer], "enrear" [enredar], etc. Muchos de tales verbos rústicos, por extraño que pueda parecer, se adaptan perfectamente a un paradigma normativo de flexión. Otros, por supuesto, rehúyen toda norma y se han calificado como aparadigmáticos.

tildación verbal     En la conjugación verbal (o desarrollo de todas las formas posibles de un verbo), el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ) distingue dos tipos de paradigmas (o modelos) que se deben tener en cuenta para realizar la correcta conjugación y acentuación de un gran número de verbos. Tales tipos de paradigmas (o modelos) son los de FLEXIÓN y los de TILDACIÓN.
      Los modelos de FLEXIÓN indican los cambios vocálicos y consonánticos que toma cada forma verbal en ese modelo; como es el caso de "amar", "hacer", etc. Los modelos de TILDACIÓN indican solamente la correcta acentuación aplicable al verbo que se desea conjugar; como "aunar", "actuar", etc.
      Muchos verbos no tienen un modelo de TILDACIÓN propio, por lo que su acentuación es exactamente la misma que la de su correspondiente modelo de FLEXIÓN.

variétimos     Por proceder de una sola, o de más etimologías, los verbos se agrupan en dos clases: monoétimos y variétimos.
      Llamamos verbos variétimos a aquellos que, presentando igual forma en sus infinitivos, pueden tomar una u otra flexión o tildación, en consonancia con las distintas etimologías de las que proceden.
      Se conocen medio centenar de verbos que, teniendo igual infinitivo, proceden de dos, tres y hasta cuatro etimologías diferentes. No existen verbos que procedan de cinco o más etimologías distintas.
      En función de ello, los verbos variétimos se dividen en biétimos, triétimos y tetraétimos. A pesar de estas tres categorías, las posibles alternativas de flexión o tildación de cada infinitivo serán solamente dos, en todos lo casos. También existen verbos variétimos que se flexionan de acuerdo con un solo paradigma, en vez de dos.
      En consecuencia, los verbos variétimos se clasifican en monoflexionables,  biflexionables y bitildables.

Verbología     Parte de la Filología que tiene por objeto el estudio integral de los verbos, tanto en sus aspectos morfológico y sintáctico como lexicográfico. Este es un concepto totalmente nuevo, acuñado por el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ).

verbos auxiliares     Se llaman verbos AUXILIARES aquellos que en una frase acompañan a otros verbos, formando con ellos alguna de las tres clases de unidades sintácticas siguientes: la de los tiempos compuestos, la de la voz pasiva y la de las perífrasis verbales.
      El verbo auxiliar HABER interviene en la formación de los tiempos compuestos (haber amado, habiendo dicho, habrá salido, etc.) de los verbos de nuestra lengua que admitan tales formas compuestas; que son casi todos, pues los que no las admiten se consideran verbos de desarrollo incompleto, o de conjugación anómala.       El verbo auxiliar SER actúa como tal para formar la voz pasiva de los verbos que admitan tal voz.
      Hay otros verbos que se pueden también considerar como AUXILIARES cuando con ellos se forma una perífrasis verbal, en cuyo caso tales verbos auxiliares pierden su significado habitual. Como cuando se dice "Ya lo voy entendiendo", donde el verbo ir forma "perífrasis verbal" con el verbo entender.

verbos irregulares     Los verbos de conjugación IRREGULAR son aquellos que, a lo largo de su conjugación, experimentan cambios en su raíz, en su desinencia, o en ambas partes a la vez. Pero esto solamente por lo que se refiere a sus formas simples. En las formas compuestas sólo existe irregularidad si la tiene el participio con que estas se forman, además de las irregularidades propias del verbo haber, que precede al participio.

verbos isoptongos     Llamamos isoptongos a los verbos que mantienen en todas sus formas el diptongo presente en el infinitivo, sin deshacer nunca dicho diptongo aunque, por necesidades de la conjugación, varíe la segunda de sus vocales; como es el caso del verbo "cambiar": cambio, cambie, cambia, etc. A los verbos que carecen de diptongo en su infinitivo, como caminar, los denominamos verbos adiptongos. Unos y otros (adiptongos e isoptongos,) forman el grupo de verbos isótonos, caracterizados por ser su tildación igual en los 3 grupos de conjugación: grupo aral (terminados en -ar), grupo eral (terminados en -er) y grupo iral / írico (terminados en -ir / -ír).
       Por el contrario, hemos llamado verbos tíldicos (o diátonos,) a aquellos que apartándose, en algunas de sus formas, del paradigma o modelo regular que les correspondería, toman acento o diéresis en vocales distintas a las de tal paradigma o modelo regular. Los que toman acento se denominan verbos acentuales y los que toman diéresis, verbos dieresales.
       Son isoptongos dobles los raros verbos regionales con infinitivo bisílabo y diptongo en ambas sílabas; como el leonesismo "oudiar". Conservan ambas diptongaciones a lo largo de todas sus formas.
       Los verbos isoptongos se han de considerar como de conocimiento meramente facultativo, como se explica más arriba.
       Se podría decir que los 9 paradigmas de verbos isoptongos sobran de entre los 101 propuestos por el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ). Pero se mantienen por las razones explicadas al tratar de los dos tipos de paradigmas.
      Casi todos los verbos isoptongos (excepto los que toman diéresis), forman "pareja de heterófonos" con otros verbos que tienen el mismo grupo vocálico en su infinitivo, pero que son tíldicos (o diátonos). Así, son "pareja de heterófonos" los verbos "cambiar", (isoptongo del grupo vocálico -ia-) y "enviar", (tíldico, o diátono, del mismo grupo vocálico -ia-); "peinar", (isoptongo del grupo vocálico -ei-) y "descafeinar", (tíldico, o diátono, del mismo grupo vocálico -ei-), etc., etc.
      Los verbos tíldicos, o diátonos, "prohibir" y "abuhar", carecen de "pareja heterofónica", pues no se conocen verbos en los que no se deshagan los diptongos, con hache intercalada, -ohi- y -uha-, respectivamente, en las formas en que tal diptongo es tónico.

verbos preteribles     Por contraposición a los verbos usables, llamamos preteribles a los verbos tildados de barbarismo, así como a los mal formados, mal grafiados, mal o erróneamente acentuados, etc. Tales verbos deben quedar excluidos de uso, por lo cual el "IGCAVEDLA" se abstiene de señalarles conjugación.

verbos regulares     Los verbos de conjugación REGULAR son aquellos que no experimentan ningún cambio en su raíz, a lo largo del desarrollo de todas sus formas. Los 3 modelos de conjugación regular adoptados por el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ), son los verbos amar, deber y vivir.
      En cuanto a sus temas y desinencias, se forman añadiendo a la raíz solamente los modificadores básicos de modo, tiempo y persona, (am-é, am-aba, am-aré, am-aríamos, etc.), que son las únicas alteraciones vocálicas o consonánticas establecidas para los verbos regulares, según pertenezcan a uno de los tres grandes grupos desinenciales de los verbos del español o castellano. El primero de estos tres grupos desinenciales lo forman aquellos verbos cuyos infinitivos terminan en -AR (modelo, amar); el segundo, los terminados en -ER (modelo, deber); y el tercero, los terminados en -IR (modelo, vivir).

verbos semirregulares     Los verbos de conjugación SEMIRREGULAR son aquellos que, en el desarrollo de sus formas, sufren sólo pequeñas variaciones ortográficas, con el fin de mantener el mismo valor fonético de sus desinencias. El algunas gramáticas se llama a estos verbos, aunque impropiamente, verbos "vocálicos".

verbos tíldicos, o diátonos.     Hemos denominado verbos tíldicos, o diátonos, a aquellos que apartándose, en algunas de sus formas, del paradigma regular que les correspondería, toman acento o diéresis en vocales distintas a las de tal paradigma regular. Los que toman acento se denominan verbos acentuales y los que toman diéresis, verbos dieresales.
      Por el contrario, se ha dado el nombre de isoptongos a los verbos que mantienen, a lo largo de su conjugación, el diptongo presente en su infinitivo. A los verbos que carecen de diptongo en su infinitivo, como caminar, los denominamos verbos adiptongos. Unos y otros (adiptongos e isoptongos,) forman el grupo de verbos isótonos, caracterizados por ser su tildación igual en los 3 grupos de conjugación: grupo aral (terminados en -ar), grupo eral (terminados en -er) y grupo iral (terminados en -ir).
      Casi todos los verbos tíldicos, o diátonos, (excepto los que toman diéresis), forman "pareja de heterófonos" con otros verbos que tienen el mismo grupo vocálico en su infinitivo, pero que son isoptongos. Así, son "pareja de heterófonos" los verbos "enviar," (tíldico, o diátono, del grupo vocálico -ia-) y "cambiar", (isoptongo del mismo grupo vocálico -ia-); "descafeinar", (tíldico, o diátono, del grupo vocálico -ei-) y "peinar", (isoptongo del mismo grupo vocálico -ei-), etc., etc.
      El verbo tíldico, o diátono, "prohibir", carece de "pareja heterofónica", pues no se conocen verbos en los que no se deshaga el diptongo -ohi-, con hache intercalada, en las formas en que tal diptongo es tónico.

vulg.     Forma de uso vulgar. Véase también el epígrafe rúst., de verbos de uso rústico.

/     (Barra inclinada). Separa dos posibles modelos de flexión o de tildación, o de participios, cuyo uso varía según sean las zonas geográficas o el ámbito de uso de un determinado verbo. En los casos en que alternan ambas formas indistintamente, el Instituto de Verbología Hispánica ( IVH ) prefiere la primera de ellas, que antecede a la barra inclinada. Véase, más arriba, biflexionables.

- -     (dos guiones). Estos dos signos, colocados en una línea de la Base de Datos, indican que en el correspondiente registro no procede que figure ningún dato. Estos signos se encuentran, por ejemplo, en las líneas en las que se ha omitido la flexión y tildación de algún verbo, por ser antiguo, desusado, dudoso, aparadigmático, etc. Los signos figuran también en la línea de observaciones donde no es necesario hacer ninguna en especial.

 

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