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 Instituto de Verbología Hispánica

 Usualidad y usuabilidad de los verbos

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 Vista rápida de los tipos de
usualidad


        En la Base de Datos del "Instituto de Verbología Hispánica" se resume, bajo el concepto de usualidad de un verbo, el conjunto de variables sociolingüísticas, léxicas y semánticas que suelen concurrir en la utilización (escrita o hablada) de tal verbo. El análisis y la ponderación de estas variables posibilitan atribuir al verbo en cuestión un determinado grado de usualidad, el cual se puede considerar como de carácter predominante con respecto a las demás variables ponderadas.
        Por un lado, el uso estadísticamente mayoritario que se haga de un determinado verbo, unido a la acepción léxica más habitual y más generalmente conocida de ese verbo, permiten adscribirlo al léxico patrimonial o característico (es decir, al vocabulario de uso espontáneo,) de un determinado grupo de usuarios de la lengua a la que tal verbo pertenece.
        Por otro lado, el concepto de usualidad posibilita también atribuir otras marcas circunstanciales al uso de determinados verbos; como son las relacionadas con su época de uso, con su rareza o su frecuencia de aparición en la lengua escrita o hablada, con la creatividad léxica y literaria, etc.
        La usualidad, por tanto, abarca clasificaciones, (e incluso algunas gradaciones,) tanto de tipo "diastrático" o "diaestilístico", como "diacrónico" y "diatópico".


        En una primera clasificación general de todos los verbos de la lengua española o castellana, más los de sus dialectos, lenguas afines y jergas, el "Instituto de Verbología Hispánica" distingue tres clases de verbos, según se usen en los niveles de lengua "subestándar", "estándar", o "superestándar".


        Se incluyen en el nivel de lengua subestándar los verbos usados solamente en hablas dialectales o regionales, así como los pertenecientes al argot, a jergas diversas o especializadas (excluyendo el lenguaje técnico y científico) y a las hablas vulgares, coloquiales y rústicas. Debido a su gran variedad y fragmentación, se puede decir que existen múltiples lenguas subestándar.


        Pertenecen al nivel de lengua estándar los verbos de uso general entre todos los hispanohablantes, dejando aparte los considerados "tabúes" en ciertas zonas o países. De este grupo de verbos estándar se excluyen los del grupo subestándar anterior, así como los obsolescentes, los rebuscados y los asémicos. Muchas veces se ha tomado como referencia de la lengua estándar la usada en los medios de comunicación (prensa, radio, TV), a condición de que estos alcancen un amplio ámbito de difusión geográfica y se obvien los errores lingüísticos, barbarismos e impropiedades en que pueda incurrir algún profesional de estos medios, al usar un determinado verbo.


        Quedan comprendidos en el nivel de lengua superestándar los verbos de uso exclusivamente culto (filosófico, ensayístico, poético, etc.), así como aquellos del lenguaje técnico y científico que, por no ser de uso generalizado, no se pueden considerar incluidos entre los de la categoría estándar.


         Hechas estas aclaraciones terminológicas añadamos, en cuanto a los usos verbales, que son muy pocos los verbos que poseen un solo tipo o grado de usualidad. Esta puede variar según sean las épocas, los países o los contextos de uso; incluso según sea la formación cultural y la riqueza de vocabulario de la persona que utiliza un determinado verbo. Pero nos ha parecido conveniente establecer un orden de prelación de las variables a ponderar, con el fin de atribuir a cada verbo un único grado de usualidad: la predominante. Lo cual, lógicamente, presupone que en el mismo verbo cabe establecer otros matices de usualidad complementarios. Las exigencias de publicación de nuestra Base de Datos en Internet, impiden la inclusión de más de un dato por campo de cada registro. De ahí la razón para resumir en un único término el grado de uso o de usualidad de cada verbo.
         Teniendo en cuenta que lo que se está clasificando no son "frases con verbo", sino "infinitivos aislados", muchos de ellos con varias acepciones y usos, el rango de prelación de variables a que nos hemos atenido es el que sigue, en orden descendente:


        1) Verbos de la lengua general o estándar.
        2) Verbos de uso en profesiones varias, en las Artes y oficios, etc.
        3) Neologismos literarios y cultismos.
        4) Neologismos científicos y tecnológicos, de uso entre especialistas.
        5) Verbos de uso vulgar o uso rústico.
        6) Verbos utilizados solamente en hablas dialectales, de España u otros países.
        7) Verbos del argot, las jergas de la marginalidad, etc.
        8) Arcaísmos y verbos poco usados; e inusuales o raros.
        9) Verbos antiguos o desusados.


        De acuerdo con el orden anterior, en ocasiones se podrá dar el caso de que un verbo de la lengua antigua, desaparecido del español estándar en España y todavía usado, por ejemplo, en un habla dialectal española o en algún país americano, aparezca marcado como "arcaísmo" y no como "dialectalismo". En ese caso, a la marca de "arcaísmo" seguirá la de la zona, país o ámbito de uso de tal verbo.
        En algunos casos resulta prácticamente imposible determinar el grado de usualidad de un verbo, sobre todo si este aparece en contextos contradictorios; como podrían serlo, p. ej., en un texto literario antiguo y en alguna de las múltiples jergas del hampa. En ese caso, el grado de usualidad de ese verbo llevará la calificación de "varios usos".
        Nuestro concepto de usualidad, tal como más arriba hemos ya advertido, incluye también en sí el factor diacrónico aplicable a un determinado verbo. En consecuencia, existirá un grado de usualidad "cero" para un verbo "antiguo" o "desusado". Pero aquellos verbos que, teniendo tal grado de usualidad "cero" hubiesen sido reutilizados modernamente, aunque haya sido de modo esporádico, (por ejemplo, en alguna obra literaria), gozarían de la categoría de usualidad "recuperada", sin por ello perder su característica de "antiguos" o "desusados". Salvo si se volvieran a usar de modo frecuente y generalizado, en cuyo caso habría que considerarlos reincorporados a la lengua actual.
         Por lo que respecta a los "contextos" lingüísticos en que se usa un determinado verbo, caben clasificaciones de usualidad tales como la de "arcaísmo", verbo "propuesto" por algún autor o filólogo, verbo usado en "trabalenguas", verbo de uso "ocasional", etc., términos que se explican más abajo.
         Para una correcta interpretación de los grado de usualidad de los verbos, se deberán tener en cuenta las siguientes observaciones:

  • El análisis y valoración de cada uno de los más de 100.000 verbos distintos de nuestra Base de Datos, es una minuciosa y prolija labor; y, por ello mismo, el proceso está sujeto a periódica revisión y actualización.
  • En nuestra clasificación, el grado de usualidad de los verbos está expresado con una numeración que va del 1 al 4 inclusive, más sus correspondientes tres grados intermedios (1/2, 2/3 y 3/4). Esta graduación hay que entenderla siempre como referida al español o castellano usado en España.
             Es bien sabido que una misma voz, sea o no verbo, puede tener distintos tipos y frecuencias de uso al ser utilizada en ciertos países o zonas de América o de España. Así, el verbo "platicar", que usan incluso los niños y las personas iletradas en ciertos países de América, no tiene prácticamente uso en España, salvo en alguna habla dialectal. Por lo tanto, a ese verbo le damos la calificación genérica de "varios usos". Sin embargo, si lo valoráramos desde la perspectiva de su frecuencia de utilización en Méjico, por ejemplo, su calificación habría de ser un 1 inequívoco.
  • Se ha prescindido de los diferentes usos cronolécticos o generacionales al tipificar la usualidad de un verbo. Esta se refiere siempre al léxico verbal atribuible, de un modo genérico, a los conocimientos y grado de formación cultural de las personas, conceptos en los cuales entendemos subsumido el de su edad. Por tal razón no hemos admitido otras posibles subclasificaciones lingüísticas, como podrían ser las jergas infantil, juvenil o estudiantil, etc. Son muy raros los verbos (a diferencia de lo que ocurre con los adjetivos y nombres comunes) que, como sucede en España con el verbo "tripitir", tienen una única acepción ("repetir tres veces curso, o asignatura") y son usados sólo por niños o jóvenes estudiantes; u, ocasionalmente, por sus padres o profesores. La propia circunscripción de este tipo de verbos a áreas tan determinadas y concretas de hablantes, nos obliga a calificarlos, casi siempre, como de poco usados. No obstante, se marcan debidamente los verbos de uso vulgar, rústico, inventados o de uso ocasional, etc.
  • En nuestra escala de valoraciones, el grado de usualidad de un verbo viene también determinado por el más común o difundido de sus significados; es decir, por la acepción léxica que, generalmente, es la primera en acudir a la mente de la inmensa mayoría de hablantes españoles. Esta acepción suele estar muy arraigada en la conciencia lingüística de estos; sea por tratarse de un verbo ya conocido desde su niñez, sus años juveniles, sus primeros estudios, etc., sea por la mucha frecuencia y generalización de su uso y significado actuales. Así, por ejemplo, un latinismo como nominar, antaño reservado a ciertos usos cultos o literarios, hoy recibe en España el grado de usualidad 2, merced a la popularización del verbo en distintos medios de comunicación españoles.
            También se debe tener en cuenta que un determinado verbo puede ser usado, de forma espontánea, por algún hablante de nivel cultural inferior al que la Base de Datos asigna a tal verbo. Así, un joven estudiante de secundaria puede usar, ocasionalmente, algún cultismo que no se esperaría en una persona de su edad y formación. Pero estos serán siempre usos excepcionales, imposibles de sujetar a regla alguna.
             En cualquier caso, nada impide que un hablante de determinado nivel cultural, (por ejemplo, de los que usan los verbos tipificados con el grado 2), pueda comprender el significado de alguno de los verbos calificados como de grado 3, aunque este último no esté entre los de su léxico patrimonial o habitual. Es más: el oír o leer con alguna reiteración un determinado verbo de uso culto, por ejemplo, puede ser causa de que algunos hablantes de niveles culturales inferiores lo incorporen a su léxico patrimonial o habitual.
             Finalmente, también se entenderá que quienes utilizan verbos de los grados 2, 3 y 4 poseen, como es de suponer, el patrimonio verbal correspondiente a los grados inferiores al suyo habitual.
  • De toda la amplia gama de categorías en que se podrían clasificar los hablantes españoles, atendiendo a sus niveles socioculturales y a otras variables estadísticas con las que se suelen ponderar los usos lingüísticos, el hecho de reducir a cuatro (con sus tres intermedios) los grados de usualidad que otorgamos a nuestos verbos, no es fruto de la improvisación. Es el resultado de un laborioso ejercicio de examen y clasificación de los verbos presentes en la Base de Datos, así como (en muchos casos) de la comparación con los otros "córpora" lexicográficos más abajo detallados, con los que también se ha trabajado. En definitiva, nos encontramos ante el primer intento de tipificar los usos verbales en España, si bien realizándolo desde la perspectiva geolingüística de la propia nación.
            Pero, aun admitiendo que nuestra clasificación podría ser discutible, se ha de tener en cuenta que ha sido necesario establecerla simplificando tipologías, subdivisiones y matices, en aras de una mayor claridad e inteligibilidad de una información que, al ser publicada en Internet, no hay que olvidar que va a ser accesible a todo tipo de públicos, sean de cualquier edad y formación, residan en unos u otros países, posean unas u otras culturas y usos lingüísticos, etc. Sin embargo, conviene advertir que la Base de Datos del Instituto es mucho más amplia y completa en su formato original que en el publicado en Internet.
            Tal corpus verbológico, por supuesto, hay que considerarlo siempre como perfectible; no solo por tratarse del primero realizado en nuestra lengua sino, además, por ser también el único que ofrece, además de las conjugaciones verbales, información de tipo diacrónico, diatópico, etc., basándose en la mayor recopilación de verbos quizá jamás hecha en lengua alguna.
  • Con la intención de dejar algún margen de flexibilidad a los casos dudosos, a esos grados de usualidad que van del 1 al 4 les hemos intercalado otros tres, situados entre cada categoría y la inmediatamente superior a ella. Es decir: la 1/2 , la 2/3 y la 3/4. Tales grados intermedios significan que el verbo con ellas señalado se podría clasificar (según unos u otros criterios de valoración,) en cualquiera de las dos categorías que ostenta. Mucho más difícil, por no decir imposible, sería que un verbo admitiera en sí tres categorías o grados de usualidad, salvo que se tuvieran en cuenta su utilización en diferentes países. Pero recuérdese que en esta clasificación numérica el grado de usualidad se refiere exclusivamente al español de España.
            El conocimiento del grado de usualidad de los verbos puede proporcionar una cierta orientación (muy agradecida, sobre todo, por los extranjeros que estudian nuestra lengua), acerca de la prelación con que se pueden conocer y estudiar nuestros verbos. Como se ha dicho alguna vez, "conocer y saber usar un buen puñado de los verbos de un idioma, no es aventurado decir que supone dominar ya casi una tercera parte de tal idioma". Creemos que el conocimiento de los verbos de nuestra lengua es conveniente hacerlo atendiendo a lo que se podría llamar su "peso específico" en el habla y la lectura del español de España, madre de nuestra común lengua. Esta magnitud de "peso específico" se puede fácilmente asimilar a las cuatro categorías establecidas, y a sus intermedias. En cualquier caso, téngase presente que, como sucede también con otros tipos de clasificaciones sociolingüísticas, esta debe ser tomada como punto de referencia razonablemente admisible, por tratarse de una clasificación a veces de perfiles difusos; y aun, en otros casos, superpuestos. Esto último, precisamente, es lo que justifica la existencia de los niveles intermedios de usualidad.
En otro orden de cosas, denominamos estratos lingüísticos de usualidad a estas cuatro categorías de verbos, clasificados en función de su grado de usualidad en España. Esas categorías son:


         Una vez más, hay que insistir en que esta es una clasificación de carácter práctico y funcional. No se deben buscar matices en ella, porque se han ignorado deliberadamente; aunque sólo con la intención de concretar en un reducido número de tipos, la multiplicidad y variedad de todos los posibles.


         Pulsando sobre los siguientes enlaces se pueden obtener las listas completas de los verbos de usualidad 1, 1/2 y 2 que, según la calificación del "Instituto de Verbología Hispánica", son los verbos de uso más común en España.

"Verbos con grado de usualidad 1"

"Verbos con grados de usualidad 1/2"

"Verbos con grados de usualidad 2"


         Para hacer esta clasificación se han tenido en cuenta, además de la propia Base de Datos del "Instituto de Verbología Hispánica", (con más de 325.000 registros, en mayo de 2006), las siguientes obras:

  • Universidad de Santiago de Compostela.
    Base de datos sintácticos del español actual.
    En Internet, http://www.bds.usc.es/

  • Víctor García Hoz.
    Vocabulario usual, común y fundamental.
    Consejo Superior de Investigaciones Científicas.- Madrid, 1953.

  • Corpus "LEXESP" (Léxico informatizado del español).
    Obra colectiva coordinada por Núria Sebastián Gallés.
    Edicions Universitat de Barcelona.- Barcelona, 2000.

  • José Ramón Alameda Bailén, y F. Cuetos.
    Diccionario de frecuencias de las unidades lingüísticas del castellano.
    Universidad de Oviedo.- Oviedo, 1995.

 


 

Finalmente, además del grado de usualidad, el "Instituto de Verbología Hispánica" distingue cuatro modos de usuabilidad, aplicables a todos los verbos de la Base de Datos. Estos cuatro modos de usuabilidad, que quizá se puedan también aplicar a todo tipo de palabras, indican su nivel de disponibilidad para el uso, así como la oportunidad o conveniencia de su utilización en determinados contextos. Los cuatro modos son:

  •          Modo 1 - Verbos de usuabilidad extensiva. Se pueden usar en cualquier ámbito, hablado o escrito, sin más restricciones que las propias que conlleve el asunto o tema tratado, el interlocutor o el público a quien se dirijan, etc. Pueden pertenecer a la lengua estándar o común, culta, literaria, científica, etc. Generalmente están documentados en diccionarios de todo tipo. El significado de los neologismos de este modo extensivo deberá ser siempre deducible e inteligible, aun sin ayuda de diccionario.
  •          Modo 2 - Verbos de usuabilidad restrictiva. Se deben usar con precaución y con conocimiento de sus particularidades. Pueden ser verbos de la lengua antigua, ocasionalmente recuperados; o neologismos muy contextualizados, de difícil uso general; o verbos de uso restringido (coloquial, tabuizado o malsonante), etc.
  •          Modo 3 - Verbos de usuabilidad regresiva. Básicamente, se incluyen es esta rúbrica los dialectalismos, regionalismos y localismos, cuyo uso está en regresión en muchas de las zonas donde antaño se utilizaron intensivamente. También este grupo comprende los verbos obsoletos y obsolescentes; y los variantes de la lengua general, calificados como vulgares o rústicos.
  •          Modo 4 - Verbos de usuabilidad relictiva. Pertenecen a este modo de usuabilidad relictiva los verbos antiguos o desusados, incluso los reconstruidos a partir de formas sueltas antiguas o desusadas. Tambien forman parte de este grupo los verbos "preteribles", por ser producto de erratas comprobadas o de malas grafías.

 

Estos cuatro modos de usuabilidad configuran los cuatro grandes bloques en que se divide el "Inventario General y Conjugador Avanzado de los verbos del español, sus dialectos y lenguas afines", elaborado por el Instituto de Verbología Hispánica.

 


RELACIÓN DE LOS GRADOS DE USUALIDAD DE LOS VERBOS, SEGÚN FIGURAN EN EL "INVENTARIO GENERAL Y CONJUGADOR AVANZADO DE LOS VERBOS DEL ESPAÑOL, SUS DIALECTOS Y LENGUAS AFINES", APLICABLES AL ESPAÑOL O CASTELLANO HABLADO EN ESPAÑA


  • Grado 0 - Verbos antiguos o desusados, ausentes de la lengua actualmente considerada estándar o "superestándar". Sólo constan en documentos escritos, salvo que se trate de "arcaísmos" como los descritos más abajo, o de remedar o reconstruir el lenguaje antiguo.

  • Grado 1 - Verbos usados por todo tipo de hablantes, incluidos los analfabetos. Saben usarlos la población infantil con educación primaria (que, generalmente, abarca hasta los 11 o 12 años). Estos verbos los denominamos verbos protolécticos, por pertenecer al patrimonio léxico fundamental (o básico) de las personas. Forman parte de la lengua española generalmente considerada como lengua estándar.

  • Grado 2 - Verbos usados por hablantes adultos, de cultura media; y por la población juvenil con educación secundaria (que, generalmente, abarca hasta los 16 o 17 años). Estos verbos los denominamos verbos mesolécticos, por pertenecer al patrimonio léxico de personas de cultura media, con vocabulario no muy extenso de verbos. Forman parte de la lengua española generalmente considerada como estándar.

  • Grado 3 - Verbos usados por personas con graduación universitaria humanística; o con estudios científicos o técnicos, complementados con formación lingüística, literaria o humanística. Estos verbos los denominamos verbos macrolécticos, por pertenecer al patrimonio léxico de personas de cultura amplia, con riqueza en su vocabulario de verbos. Forman parte de la considerada como lengua superestándar.

  • Grado 4 - Verbos usados por personas de muy amplia cultura, con gran dominio y profundos conocimientos del léxico. Estos verbos los denominamos verbos acrolécticos, por estar situados en el estadio más alto de los usos lingüísticos. Forman parte de la considerada como lengua superestándar.

  • arcaísmos - Verbos desaparecidos de la lengua estándar pero todavía usados, aunque con carácter dialectal, en alguna zona o país hispanohablantes.

  • argot - Verbos usados preferentemente en el argot de distintos ámbitos y grupos sociales; como los de la población reclusa, los ambientes de la marginación suburbial, la jerga de la delincuencia, etc. Su uso se entiende referido a la zona o país hispanohablantes que se especifica en cada caso.

  • barbarismo - Verbo mal escrito o mal formado; extranjerismo todavía no asimilado por nuestra lengua, etc.

  • dialectal - Verbo que no pertenece a la lengua estándar ni superestándar. Su uso, frecuentemente de carácter popular, queda limitado a determinadas zonas o países hispanohablantes, a veces situados en puntos muy distantes entre sí. Véase, más abajo, el concepto de verbos de uso "supradialectal".

  • espanglés - Los verbos de uso espanglés, (o spanglish, como todavía lo llaman algunos), son calcos o remedos de verbos de la lengua inglesa, a los que se ha dado forma españolizada en su fonetismo o grafía. Se utilizan más en zonas y países hispanohablantes de América que en España.

  • hablas chapurreadas - Verbos que aparecen en obras literarias o filológicas, puestos en boca de personas que no conocen bien nuestra lengua, o que pronuncian mal.

  • inventado - Verbo, como su nombre indica, de caprichosa invención de algún autor o, incluso, de ciertos diccionaristas del pasado; o, más raramente, de épocas modernas. Su calificación es similar a la de los verbos de uso "ocasional", a continuación descritos.

  • ocasional - Verbo de carácter neológico, usado esporádicamente por un determinado autor literario. Su calificación es similar a la de los verbos de uso "inventado", más arriba descritos.

  • poco usado - Verbo de poco uso en nuestra lengua. Raramente aparece en la lengua hablada. Sin embargo, se puede ver escrito con alguna mayor frecuencia que los verbos "raros o inusitados", descritos más abajo.

  • propuesto - Verbo creado por algún lingüista, literato, etc., proponiéndolo como neologismo para suplir un verbo inexistente, o como alternativa para sustituir a otro verbo que se presume bárbaro, mal formado, etc. Los verbos con esta clasificación no han llegado a tener prácticamente uso en nuestra lengua.

  • raro; inusitado - Verbo de muy raro uso, casi siempre reservado a la lengua escrita. Supera en rareza a los verbos con la clasificación de "poco usado". Muchas veces se tratará de un hápax, o verbo registrado una sola vez en nuestra lengua.

  • reconstruido - Verbo no documentado exactamente con la grafía con que se presenta, sino creado a partir de una forma transcrita fonéticamente. También se entenderá como "reconstruido" un infinitivo presente en el corpus pero no explícitamente documentado como tal infinitivo, sino deducido de alguna otra forma verbal de su correspondiente conjugación.

  • recuperado - Verbo antiguo o desusado, utilizado por algún autor literario de forma ocasional; y, en algún caso, de manera inconsciente, a juzgar por el contexto donde aparece. Tal verbo puede subsistir como "arcaísmo" en alguna zona o país hispanoablantes; aunque por sólo esta "recuperación" ocasional no pierde su carácter de verbo "antiguo o desusado".

  • supradialectal - Verbo que no pertenece a la lengua estándar ni superestándar, pero que es de uso culto o semiculto, aunque, en la mayoría de los casos, solamente en determinados países hispanohablantes de América. Por lo general, se trata de verbos derivados directamente del latín o de alguna lengua culta moderna, pero que no suelen tener uso en España.

  • técnicas y oficios - Verbos de uso especializado en Ciencias, Artes, Oficios, profesiones varias, Tecnología, etc.

  • trabalenguas - Como de su propio nombre se deduce, estos son verbos usados en ejercicios o juegos lingüísticos de pronunciación o de memorización.

  • usos varios - Los verbos clasificados con esta denominación aparecen documentados en usos contradictorios, múltiples, o de variadas categorías, etc., por lo cual es problemática su catalogación.

  • vulgar - Verbos calificados como malsonantes, groseros o tabúes en determinadas zonas o países; o que sólo se usan en las hablas vulgares y coloquiales. No son admisibles, por tanto, en el habla correcta y cortés de esas zonas o países donde tienen esta calificación.

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 Verbos con tipos de usualidad 1  Verbos con tipos de usualidad entre 1 y 2

 Verbos con tipos de usualidad 2


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